Aumentar Texto Reducir Texto Reestablecer Texto 
Seguir las directrices de realización de pruebas del VIH para evitar el diagnóstico de falsos positivos

genericos Un grupo de investigadores estadounidenses recomienda, en la edición de 19 de febrero de 2008 de la revista AIDS, que se realicen siempre pruebas para confirmar un diagnóstico positivo de anticuerpos del VIH y evitar así que éste sea erróneo.

Esta recomendación se efectuó después de que se llevara a cabo la revisión de falsos positivos en el diagnóstico del virus en un centro para el tratamiento del VIH a lo largo de un periodo de diez años. La mayoría de los casos de diagnóstico erróneo afectó a pacientes derivados por otros proveedores de atención sanitaria y algunos de ellos ya estaban recibiendo terapia antirretroviral (TARV).

Existen gestiones en marcha en EE UU para normalizar la realización de las pruebas del VIH como parte de la atención sanitaria rutinaria para ayudar a reducir tanto las tasas de infección por VIH sin diagnosticar como el diagnóstico tardío del mismo. El equipo de expertos resalta que es esencial efectuar una prueba para confirmar un posible resultado positivo y así evitar diagnósticos erróneos que acarrean unos gastos, molestias y empleo de servicios innecesarios.

El equipo de investigadores del Centro de Asistencia Integral en Nashville (Tennessee, EE UU) realizó la revisión después de que un centro de atención primaria derivara a un hombre de 38 años recientemente diagnosticado de VIH. El paciente no declaró ninguna actividad significativa de riesgo de contraer el virus y se sometió a la prueba del VIH durante una donación de sangre. Tuvo un resultado positivo en la prueba de anticuerpos ELISA, pero en la prueba de Western-Blot dio negativo. Una revisión detallada de sus registros médicos reveló que había tenido otros dos resultados positivos en la prueba ELISA y dos resultados indeterminados en las pruebas de Western-Blot en las tres semanas anteriores a su derivación a la clínica. Una prueba de carga viral del VIH confirmó que el paciente no estaba infectado por el virus.

Animados por este caso, el equipo de médicos de Nashville efectuó una revisión de los 4.450 pacientes con VIH referidos a su instalación entre 1997 y 2007. Cincuenta y uno de ellos tenían un diagnóstico erróneo y se demostró que no tenían el virus. El grupo de investigadores comparó las características de estos pacientes con las de aquéllos con infección por VIH confirmada para ver si había algún factor relacionado con el diagnóstico erróneo del virus.

Los personas con un diagnóstico erróneo tenían una edad similar a las de aquéllas con una infección por VIH confirmada (35 y 37 años, respectivamente), si bien fueron más propensas a ser mujeres (57 frente a 24%; p < 0,001) y con una menor tendencia a ser de origen afroamericano (18 frente a 36%; p < 0,001).

La mayoría de los pacientes (36, un 71%) fueron derivados desde otras clínicas o especialistas médicos. Un total de 33 pacientes se presentó en la clínica después de realizar la prueba de anticuerpos del VIH, pero en el caso de 19 (el 58%) se habían perdido o malinterpretado las pruebas de confirmación. Sólo seis pacientes acudieron por sí mismos a la clínica sin ninguna prueba registrada en su historial.

El equipo de investigadores no comenta la angustia provocada por los errores en el diagnóstico, pero sí señala las implicaciones que esto tiene sobre el coste y el uso de recursos. Cuatro de los pacientes con errores en el diagnóstico derivados a la clínica ya estaban tomando terapia antirretroviral y tres estaban siendo atendidos por organizaciones del SIDA.

Los informes de los casos en los que se detallan errores de diagnóstico del VIH sugieren que es habitual encontrarse con que los pacientes simulen los síntomas o padezcan el denominado síndrome de Münchhausen. Sin embargo, el grupo de expertos destaca que, si bien el 27% de los pacientes de su centro que tenía un diagnóstico incorrecto de VIH presentaba un historial previo de problemas psiquiátricos, ninguno fue sospechoso de fingir que estuviera enfermo o de padecer dicho síndrome.

Los autores concluyen: “Con las recientes directrices que promueven el examen del VIH como parte del cuidado de la salud general, los proveedores de atención y especialistas en VIH deberían ser conscientes de la posibilidad de que se produzcan fallos en el diagnóstico de la infección por VIH si no se siguen adecuadamente las directrices respecto a la realización de pruebas de confirmación.”

 

 

 

 

Fuente de la noticia


 
 
 
Copyright 2006 ABC S.A. Inc. Todos los derechos reservados.