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Riesgo cardiovascular, la importancia de la prevención


genericos En la actualidad existe un notable aumento de enfermedades cardiovasculares que se sitúan como la principal causa de mortalidad entre la población. Responden a causas genéticas y a hábitos alimentarios y sociales incorrectos.

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan 17 millones de muertes en el mundo cada año mientras que Argentina está entre los diez países del mundo en los que más gente muere por problemas cardiovasculares, según el ranking publicado en Circulation, la revista de la Asociación Americana del Corazón.
En este sentido, Jorge Belardi, Presidente del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, sostiene que en Argentina las enfermedades cardiovasculares causan más del 30% de las muertes; se estima que cada cinco minutos provocan la muerte de una persona. Esto significaría 288 muertes diarias que superarían a todos los cánceres, las enfermedades respiratorias y los accidentes. Son varias las causas de esta situación, principalmente la falta de prevención y difusión de hábitos de vida saludables.

¿Qué es un factor de riesgo?


Los factores de riesgo se dividen en dos categorías: principales y contribuyentes. Los principales factores de riesgo son aquellos cuyo efecto de aumentar el riesgo cardiovascular ha sido comprobado. Por su parte, los factores contribuyentes son aquellos que los médicos piensan que pueden dar lugar a un mayor riesgo cardiovascular pero cuyo papel exacto aún no ha sido definido.
Por lo tanto, cuanto más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer una enfermedad del corazón. Algunos factores de riesgo pueden cambiarse, tratarse o modificarse y otros no. Pero el control del mayor número posible de factores de riesgo -mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos- puede reducir el riesgo cardiovascular.

Uno por uno

Factores de riesgo no modificables Sexo
En general, los hombres tienen mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las mujeres. La diferencia es menor cuando las mujeres comienzan la menopausia, porque las investigaciones demuestran que el estrógeno, una de las hormonas femeninas, ayuda a proteger a las mujeres de las enfermedades del corazón. Pero después de los 65 años de edad, el riesgo cardiovascular es aproximadamente igual en ambos sexos cuando los otros factores de riesgo son similares.
Edad
Con la edad, la actividad del corazón tiende a deteriorarse: puede aumentar el grosor de las paredes del corazón, las arterias pueden endurecerse y perder su flexibilidad y, cuando esto sucede, el corazón no puede bombear la sangre a los músculos del cuerpo tan eficientemente como solía hacerlo. En consecuencia, el riesgo cardiovascular aumenta con la edad.
Herencia
Las enfermedades del corazón suelen ser hereditarias. Por ejemplo, si los padres o hermanos padecieron un problema cardíaco o circulatorio antes de los 55 años, la persona tendrá un mayor riesgo cardiovascular que alguien que no tiene dichos antecedentes familiares. Los factores de riesgo tales como la hipertensión, la diabetes y la obesidad también pueden transmitirse de una generación a otra.

Factores de riesgo que pueden corregirse

Pueden ser directos: aquellos que intervienen de una forma directa en los procesos de desarrollo de la enfermedad cardiovascular, o indirectos: relacionados con la incidencia de enfermedades cardiovasculares pero que no intervienen directamente en la génesis de éstas, sino a través de otros factores de riesgo directos.
-Entre los directos deben mencionarse:

Colesterol

Uno de los principales factores de riesgo cardiovascular es el colesterol elevado. Cuando la sangre contiene demasiadas lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo), éstas comienzan a acumularse sobre las paredes de las arterias formando una placa e iniciando así el proceso de la enfermedad denominada “aterosclerosis”. Cuando se acumula placa en las arterias coronarias que riegan el corazón, existe un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón.
Tabaquismo
El cigarrillo, además de aumentar el riesgo de cáncer de pulmón, acrecienta el riesgo de enfermedad cardiovascular y de enfermedad vascular periférica. Fumar acelera el pulso, contrae las principales arterias, genera radicales libres que forman placas y puede provocar irregularidades en la frecuencia de los latidos del corazón; todo esto aumenta el esfuerzo del corazón.

Hipertensión arterial

Esta enfermedad aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. Si bien existen otros factores de riesgo que pueden ocasionar hipertensión, es posible padecerla sin tener otros factores de riesgo.
Diabetes
Los problemas del corazón son la principal causa de muerte entre diabéticos, especialmente aquellos que sufren de diabetes del adulto o tipo II. Controlando regularmente los niveles de glucosa (azúcar) en sangre, disminuye notablemente el riesgo cardiovascular.

Alimentación

El objetivo es ajustar el contenido calórico de la alimentación a las necesidades reales del organismo. Las calorías de la dieta derivadas de las grasas nunca deberán sobrepasar el 30% del total.

-Los factores indirectos son

Sedentarismo

Las personas inactivas tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón que las personas que hacen ejercicio regularmente porque la actividad física quema calorías, ayuda a controlar los niveles de colesterol y la diabetes, y disminuye la presión arterial. Incluso se fortalece el músculo cardíaco y las arterias se hacen más flexibles.

Obesidad 

El exceso de peso aumenta las probabilidades de adquirir otros factores de riesgo cardiovascular, especialmente hipertensión, niveles elevados de colesterol en sangre y diabetes.

Estrés

Se cree que el estrés es un factor contribuyente al riesgo cardiovascular pero aún no se han realizado investigaciones concluyentes al respecto. No obstante, los especialistas sostienen que las situaciones estresantes aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentando la necesidad de oxígeno del corazón (esta necesidad de oxígeno puede ocasionar una angina de pecho, o dolor en el pecho, en enfermos del corazón). A su vez, el sistema nervioso libera más hormonas (principalmente adrenalina, que aumentan la presión arterial), y puede crecer la concentración de factores de coagulación en sangre, aumentando así el riesgo de que se forme un coágulo.

Consumo de anticonceptivos orales

Si bien los anticonceptivos orales de hoy contienen dosis menores que los que se producían anteriormente, en mujeres que fuman o son mayores de 35 años, su consumo puede generarles una enfermedad cardiovascular.

Prevención cardiovascular

El tratamiento nutricional es siempre imprescindible para prevenir factores de riesgo cardiovascular. Es por ello que a continuación se expone una serie de recomendaciones nutricionales según el grupo de alimentos para prevenir o mejorar las patologías cardiovasculares.
Grasas. Se aconseja reducir el consumo de grasas de forma que no aporten más de un 30% de las calorías ingeridas. De este 30%, se recomienda que las grasas monoinsaturadas constituyan al menos un 15% del total, un 5 % las poliinsaturadas y menos de un 10% las saturadas. Resulta ideal el consumo de grasas de origen vegetal, que no contienen colesterol y están compuestas en su mayor parte por ácidos grasos poliinsaturados (aceites de maíz o girasol) y monoinsaturados (aceite de oliva).
Carnes y pescados. El consumo global de proteínas (de todas las fuentes) recomendado es de un 15% del ingreso energético diario o 0,8 gr. por kilo de peso y día. Conviene optar por el pescado azul y los mariscos en reemplazo de las carnes y aves. En realidad, se aconseja optar por alimentos de origen vegetal en vez de los de origen animal.

Huevos y lácteos. No consumir más de dos o tres yemas de huevos a la semana. La ingesta de claras no está limitada, por lo que se puede mezclar una yema con dos claras para hacer tortillas, revueltos o salsas. Asimismo, sólo deberán consumirse huevos cocinados, nunca crudos.

Con respecto a la leche, hay que evitar la leche entera, los helados, la manteca y los derivados. Se aconseja consumir quesos frescos en lugar de grasos.

Cereales. Se debe consumir al menos un buen plato al día de cereales, pasta o legumbres. Se preferirán siempre el pan, los cereales, las harinas o la pasta integral a sus equivalentes refinados. La acción protectora de la fibra vegetal frente a las enfermedades cardiovasculares es de vital importancia y no debe subestimarse.

Frutas y verduras. Están permitidas todas las frutas y verduras, consumidas preferentemente crudas para que no pierdan ninguna de sus propiedades.
Sodio. Debe consumirse menos de seis gramos diarios de sal, situación que se logra eliminando quesos, enlatados, fiambres, embutidos y el agregado de sal en las comidas.
Alcohol. Está comprobado que el riesgo cardiovascular es menor en las personas que beben cantidades moderadas de alcohol que en las personas que no beben. Según los expertos, el consumo moderado es de 30 ml. diarios que se encuentran en 240 ml. de vino, 500 ml. de cerveza o 60 ml. de whisky.carbohidratos simples.

 
 
 
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